Fue campeón con San Lorenzo y reconoció que tiene "ganas de llorar" por el presente del club

San Lorenzo vive una etapa de inestabilidad institucional y deportiva que también genera preocupación entre quienes protagonizaron algunas de sus mayores hazañas con la camiseta azulgrana.
Un exintegrante del plantel campeón de 1995 expresó su tristeza por la actualidad del Ciclón y cuestionó la sucesión de cambios dirigenciales y de entrenadores, a los que considera obstáculos para sostener un proyecto.
Se trata de Paulo Silas, el exmediocampista ofensivo brasileño que dejó una huella profunda en Boedo. En una entrevista con F90, de ESPN, reconoció que el presente de la institución lo afecta especialmente: “Tengo ganas de llorar. Como todos los hinchas de San Lorenzo, ¿no?”.
Su preocupación no se limita a los resultados. El exjugador puso el acento en la falta de continuidad de las autoridades y comparó ese escenario con problemas que también observa en Brasil. “Por ejemplo, en cuatro años cambiaron cuatro presidentes. ¿Cómo vamos a tener un camino o un norte para seguir? Nada”, expresó.
Para explicar su mirada, recordó la conquista de la Copa Libertadores de 2014, el mayor logro internacional del Ciclón, y consideró que la institución no consiguió transformar aquel éxito en una etapa de crecimiento sostenido. También mencionó los cambios en el banco de suplentes y tomó como ejemplo la reciente salida de Néstor Gorosito, quien dirigió apenas ocho encuentros. “Pipo, ídolo de San Lorenzo, ocho partidos tuvo”, remarcó.
EL PASO DE SILAS POR SAN LORENZO
El brasileño llegó al club en abril de 1994, durante el ciclo de Héctor “Bambino” Veira. Su debut oficial fue el 12 de ese mes y resultó decisivo porque convirtió el gol del triunfo por 1-0 frente a Boca en el Nuevo Gasómetro. Meses después, también le metió un gol a River en el Monumental, un logro que permanece entre los más recordadas de su carrera.
Entre 1994 y 1997 disputó más de 100 partidos oficiales y anotó 25 goles con la camiseta azulgrana. Fue una pieza importante del equipo que ganó el Clausura 1995 y terminó con una prolongada sequía de títulos locales. También participó de victorias recordadas en los clásicos frente a Boca y Huracán durante su etapa en el conjunto azulgrana.
Al recordar aquella consagración, Silas señaló que el rendimiento estaba respaldado por condiciones adecuadas de trabajo. “Nosotros ganábamos porque teníamos lugar para entrenar bueno, buenas pelotas, comida buena, se puso la pensión, la concentración”, recordó. Su conclusión apuntó a la necesidad de recuperar esa relación entre conducción y plantel: “Éramos fuertes afuera como dirigentes y éramos fuertes adentro. Esa combinación tiene que estar”.





