La avalancha de demandas impulsada por IA pone en jaque a los tribunales laborales británicos
El uso masivo de herramientas generativas ha duplicado las peticiones de "interim relief" y amenaza con colapsar la justicia laboral de Inglaterra y Gales

Un repunte inesperado de solicitudes de interim relief
Desde principios de 2024 los juzgados de trabajo de Inglaterra y Gales registran alrededor de veinte peticiones mensuales en cada una de sus doce sedes regionales, una cifra que duplica lo que se veía hace apenas un año. La medida cautelar conocida como interim relief, que permite al juez ordenar la reincorporación de un trabajador despedido o la continuidad del pago de su sueldo, solía reservarse a casos de denunciantes de seguridad o dirigentes sindicales y apenas llegaba a veinte pedidos al año. El memorando firmado el 22 de junio por los copresidentes Barry Clarke y Susan Walker muestra hoy un panorama totalmente distinto.
La IA como motor de la avalancha judicial
Los propios magistrados apuntan a la proliferación de herramientas de lenguaje generativo como la causa principal. Empleadores y empleados, sin pasar por un abogado, alimentan a ChatGPT, Claude o Grok con una breve descripción del conflicto y la IA devuelve un borrador de demanda, un mapa de riesgos y, en muchos casos, una lista de causales que el trabajador ni siquiera conocía. El proceso resulta barato, rápido y, sobre todo, accesible para cualquier persona con una conexión a internet, lo que ha convertido a la IA en una especie de “cajero automático” de litigios.
Consecuencias para los demandantes y para las empresas
Para los trabajadores con reclamos legítimos la saturación de los juzgados se traduce en esperas que se proyectan hasta 2030 antes de conseguir una audiencia. Las empresas, por su parte, ven crecer los costos legales al tener que responder a cientos de demandas, algunas fundadas y otras fruto de la imaginación de la IA. El número de casos presentados contra empleadores subió un 39 % en el año que terminó en marzo de 2026, alcanzando los 50 000, mientras que la proporción de expedientes que llegan a una resolución o rechazo disminuyó notablemente.
Tribunales laborales: el blanco fácil de la automatización
Los juzgados de trabajo fueron creados en los años sesenta como una vía rápida y sin costos para que el ciudadano común resolviera sus conflictos con el empleador. No existen tasas de presentación y la parte perdedora rara vez debe pagar los honorarios de la contraparte. Esa apertura, antes vista como una ventaja social, ahora se vuelve una vulnerabilidad: la IA genera demandas de cientos de páginas, citando normas que no existen o combinando legislación nacional, europea e incluso la Carta Magna. Los magistrados, aunque mantienen la calidad de su atención, deben dedicar tiempo a filtrar lo que la justicia llama “chatarra procesal”.
Perspectivas y posibles soluciones
Algunos jueces, como Lady Carr, ven en la IA una herramienta útil para tareas rutinarias como la programación de audiencias, mientras que Sir Geoffrey Vos reconoce que los escritos generados por máquinas pueden ser más coherentes que los presentados por litigantes desbordados. Expertos como Felix Steffek de Cambridge ya trabajan en bases de datos de fallos históricos para entrenar algoritmos que ayuden a los jueces a evaluar la viabilidad de cada caso, pero la solución completa parece lejana. Mientras tanto, el gobierno laborista planea ampliar los causales de demanda y eliminar el tope indemnizatorio de 123 543 libras, lo que podría alimentar aún más la ola de litigios impulsada por la IA.
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