La desgracia de Gijón: el día que un pacto perjudicó a Argelia y la FIFA cambió las reglas mundialistas

Desde hace muchos años está totalmente asumido que la última fecha de la fase de grupos en un Mundial tiene a los dos partidos a la misma hora. Eso es para conservar la competitividad y la caballerosidad deportiva, porque hubo una vez que un pacto de no agresión desvirtuó todo.
España 1982 fue el primer Mundial en tener 24 equipos, una cantidad que se sostendría hasta 1994 inclusive. Divididos en seis grupos de cuatro equipos, los dos primeros clasificaban a la siguiente fase, donde se repartían en cuatro grupos de tres. Los mejores de cada grupo de la segunda fase iban a semifinales.
En el Grupo 2 de la primera fase estaban Alemania Federal, Austria, Chile y Argelia. Alemanes y austríacos venían de un duelo cargado de rivalidad futbolística y extrafutbolística, que tenía en el 3-2 a favor de Austria en Córdoba el antecedente más inmediato, cuatro años antes. Esa victoria austríaca significó la eliminación de Alemania del Mundial de Argentina 1978 y un triunfo que había esperado durante décadas y que todavía hoy es festejado en Viena.
Cuestión que en España 1982 todos esperaban que en el grupo dominaran los alemanes, los siguieran los austríacos, que se jugaban gran parte del futuro con Chile, y que los argelinos fueran la cenicienta de la zona. Argelia, lógicamente, tenía otros planes. De movida, rompió todos los pronósticos: le ganó 2-1 a Alemania en el debut, mientras Austria derrotaba a Chile por 1-0. En la segunda jornada, Alemania goleó 4-1 a los chilenos y los austríacos vencieron 2-0 a los africanos. Y llegamos a la fecha de la discordia.
El 24 de junio, Argelia le ganó 3-2 a Chile y dejó todo sobre la mesa, ya que los europeos jugaban entre sí un día después en Gijón. Si Alemania le ganaba a Austria por un gol, clasificaban los dos europeos. Si lo hacía por más de un gol, avanzaban alemanes y argelinos. En cambio, cualquier empate o una victoria austríaca eliminaban a los alemanes.
Lejos de pensar en la rivalidad histórica, en vengar viejas disputas políticas o en disfrutar de un logro deportivo como eliminar a su vecino, alemanes y austríacos pactaron: victoria alemana por 1-0 y todos contentos, salvo los argelinos, que miraban por televisión. Los europeos se pasaron la pelota sin disimulo, no atacaron y recibieron la reprobación de todo el mundo, pero clasificaron.
Eso sucedió el 25 de junio y quedó para la historia. Desde ese día, la FIFA dispuso que los partidos finales de la fase de grupos se jueguen el mismo día y a la misma hora.
La historia en 1982 siguió así: Alemania integró el grupo junto a Inglaterra y España, lo ganó holgadamente, eliminó a Francia en semifinales y perdió la final en Madrid ante Italia. Austria, por su parte, quedó emparejada con Francia e Irlanda del Norte y fue eliminada por los galos. Pagaría su pacto con Alemania con largos años de apariciones mundialistas esporádicas: estuvo en Italia 1990 y Francia 1998, y recién volvió a clasificarse para una Copa del Mundo en 2026.
Caprichos del destino: Austria y Argelia vuelven a compartir grupo. Una historia que se reflota en este mes de junio, con el debut de Argentina frente a los africanos en la zona que comparte con ambos seleccionados en el Mundial.
EL “PACTO” ENTRE ALEMANIA FEDERAL Y AUSTRIA QUE PERJUDICÓ A ARGELIA EN 1982



