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Taiwán expulsa 16 embarcaciones chinas y alerta sobre una nueva fase de guerra híbrida

La guardia costera taiwanesa desterró a dieciséis naves chinas, calificando la acción como parte de una estrategia de presión sin llegar a la guerra abierta.

Taiwán expulsa 16 embarcaciones chinas y alerta sobre una nueva fase de guerra híbrida

Este domingo 18 de octubre la guardia costera de Taiwán desalojó a dieciséis naves chinas que operaban de forma coordinada en varias zonas consideradas aguas restringidas del archipiélago. La acción se calificó como un acto de “guerra híbrida” pensado para crear la ilusión de que Beijing ejerce soberanía sobre esas áreas.

Operación simultánea en cuatro frentes

La maniobra incluyó doce buques de la guardia costera y de investigación, más cuatro barcos pesqueros, que aparecieron al mismo tiempo al este de Hualien, al sur de Pingtung, al suroeste de Kaohsiung y alrededor del archipiélago de Dongsha, bajo control taiwanés. La Administración de la Guardia Costera (CGA) detectó la presencia, envió patrulleras a posiciones avanzadas y emitió varias advertencias de desalojo hasta que los barcos chinos abandonaron el área.

La táctica de zona gris de Beijing

Según analistas, China ha dejado de depender exclusivamente de la Armada del Ejército Popular de Liberación para presionar a Taiwán. Ahora combina guardacostas, buques de vigilancia y embarcaciones científicas, una estrategia que permite ejercer presión sin cruzar el umbral de un conflicto armado abierto. Ma Chen‑kun, profesor de asuntos del EPL en la Universidad de Defensa Nacional de Taoyuan, describió el plan como “abandonar las islas pero quedarse con los mares circundantes”, un cerco que aprieta las aguas sin desencadenar un enfrentamiento militar directo.

Datos que confirman la escalada

Los números oficiales taiwaneses avalan la tendencia. En julio de 2026 se registraron 244 buques chinos alrededor de la isla principal, frente a 58 del mismo mes del año anterior. En los primeros 21 días de agosto se contabilizaron otros 152, de los cuales alrededor del 60 % eran guardacostas. Un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) señaló que desde junio Beijing intensificó sus actividades de aplicación de la ley, vigilancia y pesca al este de Taiwán, mientras que la Asia Society documentó que las detecciones de “buques oficiales” pasaron de 183 a 457 en lo que va de 2026, un aumento del 149,7 %.

Repercusiones y respuestas internacionales

El episodio más tenso del mes ocurrió el 1 de octubre, cuando una patrullera taiwanesa disparó un cañón de agua a un pesquero chino que se rehusó a abandonar las aguas de Dongsha. Beijing respondió con una advertencia del vocero Chen Binhua, quien aseguró que Taiwán “asumirá todas las consecuencias”. Ante la presión sostenida, Taiwán reforzó la cooperación con Filipinas, donando una patrullera retirada que ya navega bajo la bandera filipina y planificando una visita de oficiales taiwaneses a Manila en 2027. El almirante retirado Dennis Blair, de la Armada de EE. UU., advirtió que la isla debe priorizar sus recursos y no intentar bloquear cada nave china, señalando que una escalada que incluya intercepciones o bloqueos de buques comerciales cruzaría la línea de la zona gris y se convertiría en un acto de guerra.

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