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Macron reconoce fallas de inteligencia tras protestas que dejaron 2.400 detenidos

El presidente admite errores de inteligencia y ordena nuevas medidas tras los violentos disturbios que paralizaron varias ciudades francesas.

Macron reconoce fallas de inteligencia tras protestas que dejaron 2.400 detenidos

El presidente Emmanuel Macron admitió este lunes que la administración cometió errores de previsión e inteligencia durante los disturbios que se desataron el sábado en varias ciudades francesas. La declaración llega tras la renuncia del interior Laurent Núñez, rechazada por el mandatario para no romper la cadena de mando policial en medio de la crisis.

Macron admite errores en la previsión de los disturbios

En su intervención nocturna, Macron ordenó al ministro del Interior que “adopte todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia sobre las fallas que permitieron la escalada de la violencia” y que “establezca nuevos protocolos operativos para las fuerzas de seguridad”. El presidente subrayó que los responsables de los saqueos y de los ataques a edificios públicos serán llevados ante la justicia.

El saldo de detenciones y heridos

Según cifras oficiales, alrededor de 2.400 personas fueron arrestadas y cerca de 1.000 agentes —policías y gendarmes— resultaron heridos en enfrentamientos, saqueos e incendios que se extendieron desde París hasta Marsella, Lyon y Burdeos. En Limoges, el ayuntamiento del siglo XIX se vio envuelto en llamas que derrumbaron su techo; en Marsella, manifestantes irrumpieron brevemente en el vestíbulo del mismo edificio, mientras que en Lyon se registró un incendio en una oficina de turismo.

Orígenes de la movilización

Las protestas fueron convocadas por un sindicato, organizaciones estudiantiles y activistas que pretenden revivir el movimiento de los chalecos amarillos, iniciado en 2018 contra la desigualdad social y el encarecimiento de la vida. Los organizadores estiman que alrededor de 800.000 personas participaron, aunque la Fiscalía sitúa la cifra en 550.000, con 855 detenidos en la región parisina, de los cuales 557 siguen bajo custodia.

Reacciones políticas y eco internacional

El episodio reavivó la disputa electoral de cara a las presidenciales de la próxima primavera. Marine Le Pen calificó al gobierno de “agotado, desorientado y aparentemente incapaz de hacer otra cosa que comentar su propia impotencia”. Jean‑Luc Mélenchon acusó al primer ministro Sébastien Lecornu de “jugar con fuego” y recordó que la lucha legítima no tiene cabida en el saqueo. Incluso el expresidente de EE. UU., Donald Trump, comentó en su red social que “Francia está ardiendo”, aunque autoridades francesas descartaron cualquier vínculo con la inmigración.

Consecuencias sociales y judiciales

Los daños materiales se acompañaron de graves lesiones: en Mulhouse una adolescente de 17 años perdió un ojo, y en Saint‑Étienne un joven manifestante quedó sin una mano. Las alcaldías de París, Marsella y Lyon solicitaron una reunión urgente con Lecornu para evaluar la respuesta institucional. Macron, por su parte, insistió en diferenciar a los manifestantes que expresan reivindicaciones legítimas de quienes “han destruido, destrozado y saqueado”.

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