Cocinar soja a alta temperatura: la investigación japonesa que lo desmenuza
Un estudio de la Universidad de Kioto muestra que el exceso de calor reduce la calidad nutricional de la soja.


Una tanda de investigadores de la Universidad de Kioto puso a prueba la soja bajo una temperatura de 121 °C durante 20 minutos, el mismo rango que se usa en autoclaves industriales. Después de ese proceso, la proteína fue incluida en la dieta de ratones durante seis semanas para observar qué pasaba en sangre y en el comportamiento de los animales.
Los ratones mostraron una digestibilidad reducida
Al analizar la soja tratada, los científicos encontraron menos aminoácidos libres y una mayor presencia de péptidos de gran tamaño. Esa combinación hizo que los roedores absorbieran menos nutrientes; en la sangre se registraron niveles más bajos de los bloques constructores de nuestras propias proteínas.
Impacto en la serotonina y el comportamiento social
El estudio también reveló una caída de serotonina periférica y una alteración en la interacción social de los animales cuando se les presentó un nuevo compañero. La serotonina depende del triptófano, y aunque los niveles de este aminoácido no cambiaron, los investigadores sospechan que el calor extremo genera compuestos que entorpecen su absorción.
¿Qué implica para la cocina casera?
En la práctica, el hallazgo avisa a los cocineros cordobeses que el exceso de fuego puede desarmar la “columna” proteica de la soja. Mientras la carne necesita llegar a ciertos puntos de cocción para eliminar patógenos, legumbres y verduras se benefician de una cocción lenta y controlada que preserva su valor nutritivo.
Limitaciones del estudio y los próximos pasos
El experimento se realizó exclusivamente en roedores, por lo que todavía no está claro si la misma pérdida de digestibilidad y los cambios en serotonina se replican en personas. La comunidad científica está pidiendo ensayos con voluntarios que consuman soja a distintas temperaturas para confirmar o descartar los resultados.
Conclusiones prácticas para la mesa
La lección que deja la ciencia japonesa es clara: cocinar la soja sin pasarse de la olla es clave para mantener su aporte proteico. No se trata de evitar la cocción, sino de respetar el punto que conserve la mayor cantidad de nutrientes y evite efectos secundarios inesperados.
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