Salud

Guerra de facturación: IA en hospitales de EE.UU. y la respuesta de las aseguradoras

Hospitales y seguros se enfrentan en una carrera tecnológica que pone en juego la salud y la billetera de los pacientes

El 6 de octubre de 2026, varios grupos hospitalarios de Estados Unidos activaron sistemas de inteligencia artificial diseñados para escudriñar historiales clínicos y generar códigos de facturación más complejos, con la premisa de capturar la totalidad de los cuidados prestados y, de paso, subir los ingresos por cada ingreso.

Los hospitales apuestan por la IA para elevar sus facturas

Los algoritmos revisan notas de evolución, resultados de laboratorio y registros de fisioterapia, descubriendo afecciones secundarias que, sin la ayuda de la máquina, pasarían desapercibidas. Un caso típico es la detección de anemia post‑quirúrgica o la justificación de una cirugía de columna al encontrar antecedentes de rehabilitación. Cada diagnóstico extra eleva la gravedad del caso según Medicare y, con ello, el pago que recibe el centro.

Según el New York Times, el grupo hospitalario McLaren, con sede en Michigan, anunció un aumento de casi un millón de dólares al mes en ingresos tras la puesta en marcha de su herramienta de IA. La Asociación Americana de Hospitales (AHA) argumenta que el envejecimiento de la población obliga a una documentación más precisa, y la IA sería la forma de no dejar dinero sobre la mesa.

Las aseguradoras contraatacan con sus propios algoritmos

Frente al alza de facturas, compañías como BlueCross y UnitedHealthcare empezaron a entrenar sus propias redes neuronales para escudriñar los mismos historiales. El objetivo es hallar la mínima incongruencia que sirva de excusa para rechazar o recortar el pago.

Un informe interno de BlueCross reveló que entre 2023 y 2025 se generaron gastos adicionales de 942 millones de dólares vinculados a diagnósticos complejos que, en gran parte, surgieron de la “optimización” de códigos mediante IA. La misma fuente indicó que el 70 % de esos casos correspondían a diagnósticos secundarios que impulsaron la clasificación a niveles de reembolso más costosos.

Impacto en los pacientes y el sistema de salud

El cruce de bots –uno de los hospitales y otro de la aseguradora– no es una simple partida de números; pone en riesgo la continuidad del tratamiento. Caroline Pearson, directora del Peterson Health Technology Institute, advierte que la automatización del papeleo podría retrasar la autorización de terapias críticas, generando incertidumbre y estrés en los pacientes.

El Senado de EE. UU. documentó que UnitedHealthcare denegó el 22,7 % de las solicitudes de cuidados post‑alta en 2022 bajo el programa Medicare Advantage, una cifra que ha crecido al intensificarse el uso de IA. La consultora Marsh pronostica que, para 2027, el costo de salud por empleado subirá un 8,2 %, el mayor salto desde 2003, en parte atribuible a esta carrera armamentista tecnológica.

David Brailer, exfuncionario del Departamento de Salud, recordó que la IA no es una novedad en el modelo de incentivos del sistema sanitario, pero sí acelera la forma en que se materializan los márgenes de ganancia. “La velocidad con la que la IA permite crear o rechazar facturas es lo que realmente está moviendo los números”, sostuvo.

¿Qué se espera para el futuro?

Los analistas coinciden en que la disputa está lejos de terminar. Mientras los hospitales afinan sus algoritmos para “capturar” cada punto de gasto, las aseguradoras invierten en sistemas de detección de anomalías cada vez más sofisticados. En medio de este tira y afloja, los pacientes podrían verse obligados a navegar un laberinto de autorizaciones y rechazos que, en última instancia, repercutirá en la calidad y disponibilidad de la atención médica.

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